
No hay nada que odie más que la comida podrida.
Me encanta comer, y la idea de que algo que me gusta esté
en un estado putrefacto e incomestible hace que se me ponga
la piel de gallina. Esos microorganismos verdes son la cosa
que más odio en una nevera.
Me hace gracia la idea de esta bolsa. Está podrido a ojos de
toda persona ajena, y nadie se atreverá a comerse tu
merienda, a menos que les guste el podre. No será mi caso.
Es asqueroso, pero me ha hecho gracia.

2 comentarios:
JAJJAJA QUÉ BUENOOOO!!! La usaré en la tienda para que la oliveira no se coma mis sticks de chocolate :D jajajajajajaj!!
comentario de raúl: También te lo pueden tirar a la basura... xD (muy buena observación, sería la única pega de la bolsa...)
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